El principio de todo parte de la gaita tocada en Cantabria, la cual entra en las que incorporan "fuelle" para facilitar su soplo, y de digitación cerrada o "pechada", compartiendo morfología con la tocada en la vecina Asturias, y compuesta en su base por tres "tubos" de madera, uno melódico (punteru), otro que hace sonar un bajo continuo como acompañamiento (roncón), y uno pequeño que sirve para insuflar aire (soplete) en el fuelle al que estan atados los tres "tubos".

Siempre complementando a la gaita ha ido el tambor para acompañarla en sus inumerables ritmos, usados para variados motivos, desde la danza hasta la música eclesíastica, etc...

También como fuerte enlace irá unido el sonido de la gaita y el tambor al del marcado bombo, que justificará incansablemente el ritmo de toda canción que se precie.

Y en ocasiones se podrá disfrutar del sonar de la pandereta que fundirá toda música con el baile de sus "sonajas".

Como todo instumento musical que se precie, la gaita disfrutará de incontables ocasiones para unirse con otros instrumentos diferentes y normalmente de carácter tradicional, para enriquecer más sus sones.